doctor_extrano_nosologeeks

[Crítica] Doctor Extraño

Benedict Cumberbatch se pone en la piel del superhéroe más místico de Marvel.

Scott Derrickson lleva a la gran pantalla al superhéroe más surrealista del universo Marvel. Con Dr. Strange nos vemos obligados de manera irremediable a desaprender lo aprendido y a replantearnos el cada vez más extendido prejuicio de que, en el mundo del superhéroe, nada puede sorprendernos ya.

Con una trayectoria cinematográfica que se mueve entre lo sobrenatural y el terror, no es de extrañar que Derrickson fuera el candidato perfecto para dar vida al Dr. Strange. Por el mismo motivo, el camaleónico Benedict Cumberbatch y el halo de misterio en el que gusta de envolverse, le convierten en el indiscutible protagonista de esta cinta.

Un brillante cirujano con acusados ataques de egolatría (Benedict Cumberbatch) disfruta de una vida de éxito, alejado del interés que pueden suscitar el resto de los mortales. Sin embargo, un hecho traumático lo embarca en un viaje hacia la humildad y la espiritualidad, descubriendo un mundo desconocido para él y viéndose envuelto en una guerra en la cuál será puesto a prueba por ambos bandos.

Un espectáculo visual complejo que desafía las leyes físicas y se zambulle en el mundo de lo psíquico pero que al mismo tiempo presenta una historia fácilmente vendible para todos los públicos en un film de superhéroes sin artificios donde desde el primer momento queda muy clara la frontera que marca el límite entre el bien y el mal. Esa visión estereotipada va tornándose más intrincada a lo largo del metraje, convirtiéndose en una escala de grises, con un héroe presuntuoso y egoísta alejado del clásico justiciero, y con un mundo místico en el que todos pueden verse salpicados por la ambición y caer en la oscuridad.

Colores vivos, atmósferas de cristal y escenarios imposibles que evocan a Origen de Christopher Nolan y a Matrix, un poco de misticismo jedi y la importancia del poder de la mente y el control del cuerpo a través de la espiritualidad, todo ello aliñado con humor ligero y de buen gusto.

Resulta sin embargo previsible hasta cierto punto, aunque sin caer en la obviedad y nos mantiene pegados a la butaca haciéndonos participes de un universo que para muchos era desconocido.

La importante carga espiritual de la película, con tintes budistas, y el constante empeño de humanizar al villano poniéndolo al mismo nivel que el héroe, marcan la diferencia en Dr. Strange, con una narrativa única y original que nos deja con ganas de más.

Sin categoría