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[La Máquina del Tiempo] Batman (1966)

 18/07/2012 12:00 |   Autor: Antonio Sánchez-Marrón |  Sin comentarios

En plenitud de los años sesenta, el Batman de Adam West sirvió para que multitud de personas se divirtieran y disfrutaran de las andanzas de dos superhéroes con trajes de tela y con decenas de artilugios desternillantes que había sido creado por Bob Kane en 1939. Sin embargo, librense de cualquier prejuicio, riánse ustedes del batpod de El Caballero Oscuro y gocen de una mítica lancha motora y del inimitable descapotable que Bruce Wayne utiliza para salvar al mundo.

Con un guión de una calidad pésima y una puesta en escena extremadamente colorista, en la que sin duda debió inspirarse Joel Schumacher, donde encontramos a los más conocidos villanos de la saga Batman es todo un desafío cinéfilo en esta semana dedicada al Caballero Oscuro. En primer lugar, encontramos a Joker (Arlequín, llamado en el doblaje al español). Este personaje está intepretado por César Romero. La primera impresión que transmite es absolutamente irrisoria pero en él encontramos reminiscencias de la más que posible inspiración que Jack Nicholson encontró para crear su Joker en 1989. Posee una mareante palidez en su rostro y una sonrisa, a la que se le une un extraño bigote, que le da un toque de distinción. No falta ni su extravagante traje ni su molesta risa.

Por otro lado, Enigma (aquí llamado Acertijos) es el que más se parece al que realizó Jim Carrey en Batman Forever. Casi podríamos decir que es el mismo traje y casi el mismo actor. Aunque, desde aquí, seguimos prefiriendo el histrionismo de Carrey. A continuación, Pingüino, un elegante villano con clase y estilo, muy alejado del Danny De Vito de Batman vuelve y al que sólo le vemos una nariz excesivamente grande como rasgo distintivo. La nota positiva la da Catwoman, interpretada por una belleza de la época llamada Lee Meriwether y que puede resultar incluso más atractiva que la interpretada por la inolvidable Michelle Pfeiffer.

Con una banda sonora que ha pasado con partitura de oro a la Historia del Cine y ha sido fruto de las parodias más absurdas de la televisión como la que le hicieron Los Simpsons, tanto la serie como la película han sido declaradas como obras de culto de la diversión sesentera donde Adam West, un guapo actor de aquellos años que hizo famoso al superhéroe de Bob Kane, parece recordar al peor Roger Moore de las películas de 007. Y todo ello sin olvidar a Alfred, un mayordomo con unas particulares gafas y con pinta de todo menos de gentlemen inglés. Tampoco debemos obviar a Robin, el joven que se ofrece a trabajar codo con codo con Bruce Wayne en su cruzada por la Justicia, interpretado por Burt Ward.

El Batman de 1966 no es una película buena. Ni tan siquiera llega a ser mala. Es una obra inclasificable a la que jamás encontraremos sentido más allá de la pura diversión y lo épico que resulta verla en compañía de un grupo de buenos amigos antes de prepararnos psicológicamente ante el ejercicio de estilo que ha preparado Christopher Nolan. Hasta Batman y Robin es una obra decente al lado de esta cinta. Wayne y su alter ego poseen diálogos realmente imperdibles con las que es imposible no soltar una carcajada. Nuestro héroe tiene artilugios que ni el Inspector Gadget en sus peores días. Véase la Bat-Escalera, el repelente para tiburones, la Bat-Lancha o la Bat-Cueva como monumentos que homenajean al horterismo exacerbado. Tampoco hemos de perdernos la forma en la que Robin resuelve los enigmas que Acertijos le envía a Batman. Es algo simplemente desternillante.

Y además, ¿cómo es que Batman ya no baila?



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