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[Reportaje] Wladyslaw Szpilman, el pianista de Polanski

 06/07/2012 12:00 |   Autor: Antonio Sánchez-Marrón |  Sin comentarios

Hoy se cumplen doce años de la muerte de Wladyslaw Szpilman, el pianista polaco que inspiró a Roman Polanski para tejer su obra maestra sobre el Holocausto nazi. Pese a todas las películas que la Historia del Cine ha contemplado acerca del horror alemán hay dos que sobresalen como cúmulos de trágicas fotografías que retratan el dolor y la muerte como ninguna. Una de ellas fue La lista de Schindler, dirigida por Steven Spielberg en 1993. La que nos ocupa, la dirigió el director polaco Roman Polanski en el año 2002.

Ambas son las obras maestras de sus respectivos directores. Con ambas, Spielberg y Polanski consiguieron ganar sus primeros premios Oscar al Mejor Director. El debate existente en torno a cual refleja más y mejor la barbarie nazi nos lleva a recordar estas dos películas como clarividentes documentos sobre una triste época de la Historia a la que siempre, pase lo que pase, tenemos que mirar como ejemplo de horror, tristeza, muerte y dolor.

Wladyslaw Szpilman es el protagonista de la historia que Polanski, no sin recordar su triste infancia, aceptó dirigir sobre el gueto de Varsovia. Fue uno de los candidatos a hacerse con la dirección de La lista de Schindler junto con el maestro Billy Wilder. Sin embargo, las circunstancias y el tremendo pesar que le ocasionaba al cineasta tener que recordar aquella infancia tan trágica hicieron que Polanski declinara el proyecto. En 2000, cuando creyó haber superado en una gran parte su trauma, se colocó detrás de la cámara y nos regaló un impagable documento sobre la desdicha de los judíos atrapados en Varsovia durante la invasión nazi.

Cada imagen de la película es un poema que dedica Roman Polanski a su madre, la cual pereció en el campo de concentración de Auschwitz. Ayudado por las líneas escritas en la autobiografía del propio Wladyslaw Szpilman, Polanski efectúa una cruda, real y trágica imagen de lo que pudo suceder en una ciudad a la que jamás quisiéramos acercarnos. Si Spielberg narró el horror de los campos de concentración, Polanski se centró en algo mucho peor: el momento previo, ese en el que cada persona conocía un destino insoslayable al que irremediablemente estaba condenado.

El pianista es una película necesaria hoy en día en la educación de las nuevas generaciones. Viendo este tipo de metrajes deben aprender lo que es capaz de hacer el ser humano contra sus propios semejantes. La cara de dolor de un impresionante Adrien Brody, en el que quizás es el mejor papel de toda su carrera, refleja el miedo y la angustia con el que se enfrentaban en el día a día los judíos frente a los soldados alemanes. La película contiene secuencias de una maravillosa capacidad poética. Incluso, la narración que Polanski construye nos lleva a la empatía total con el personaje. Sentimos el mismo miedo que siente Szpilman mientras toca el piano para un forzudo soldado nazi. Caminamos con él entre los escombros de una Varsovia castigada por el horror.

Wladyslaw Szpilman, al terminar la Segunda Guerra Mundial, volvió a la música como responsable de la Radio Polaca. La primera pieza que tocó cuando regresó a las ondas fue la misma con la que una bomba alemana había interrumpido su vida un 23 de septiembre de 1939, el Nocturno en Do Sostenido de Frederic Chopin. En 1945 escribió Muerte de una ciudad, su libro autobiográfico, que no fue publicado de manera universal hasta 1998. Wladyslaw Szpilman murió en Varsovia el 6 de julio del año 2000.



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