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[La Máquina del Tiempo] La Huida

[Esta crítica puede contener spoilers y detalles de la trama]

Hace algunas semanas emitieron en el único espacio de la televisión pública destinado al buen cine una de las obras magnas de Sam Peckinpah, maestro del cine de acción y genio indiscutible en su género. Grupo Salvaje se sitúa hoy entre las cintas más recordadas de uno de los realizadores más polémicos y atrevidos de su tiempo. Sin embargo, hoy recordamos en nuestra Máquina del Tiempo, otro de los grandes clásicos de Peckinpah.

Y es que La Huida es una de esas películas que, en la época, bien pudieron servir para trazar una sobremesa de excepción. Con la presencia del gran Steve McQueen, Sam Peckinpah hizo maravillas con el montaje y el guión a la hora de plasmar en la gran pantalla esta adaptación de la novela de Jim Thompson, a quien los amantes de Kubrick recordamos como el artífice de las líneas en las que el director se inspiró para rodar Atraco Perfecto y Senderos de Gloria.

Peckinpah sufrió de lo lindo para poner sobre la mesa esta película que no convenció a los productores. La idea de hacerla rondaba su cabeza desde que comenzó su carrera en el cine pero fue el propio McQueen quien puso los medios a su alcance para financiar esta película. Su productora, First Artists, fue la encargada de poner el dinero necesario para crear esta obra maestra de las road-movies.

Castigada en muchos países, entre ellos España, por su final atrevido para la censura de la época, La Huida fue una cinta polémica aunque no llegó a los límites que su director se autoimpuso con, por ejemplo, Grupo Salvaje o Perros de Paja. En España, debido a la censura franquista, el final se omitió utilizando una sobreimpresión que rezaba algo así como que los protagonistas habían sido detenidos siguiendo el cumplimiento de la ley. No se podía permitir que la pareja formada por McQueen y su futura esposa, Ali McGraw, se fueran de rositas. Finalmente, y con la llegada de la distribución extranjera, los ingenuos espectadores españoles de la época pudieron ver el verdadero final de La Huida y admirar el encanto poético del desenlace de estos antihéroes de manual.

La Huida no es solo una película sobre escapatorias. También es una reflexión crítica sobre el amor. Y para ello, Peckinpah se rodeó de una pareja que despertó una química incesante a lo largo de todo el rodaje. Steve McQueen resultaba todo lo grande que su talento le permitía y que lo llevó a ser un mito del cine cuya desaparición fue forzada a los 50 años por complicaciones en una operación de corazón tras un cáncer. Por otro lado, Ali McGraw que, aunque resulta el mayor error de casting de la película, no podemos cargar las tintas contra ella y su recordado precedente antes de La Huida. McGraw venía de ser una modelo de fotografía y de rodar aquella edulcorada obra titulada Love Story. La química y el enamoramiento que surgen en esta película les llevó a contraer matrimonio al año siguiente.

Con una pareja protagonista a la altura, unos secundarios desconocidos pero de un nivel elevado, un guión sencillo pero muy efectivo y una banda sonora concisa de Quincy Jones, Sam Peckinpah rodó una obra imperecedera con la que todas las generaciones siguen disfrutando hoy en día. Con un final marca de la casa, el realizador elevó su cine a una categoría pocas veces igualada y La Huida sentó las bases de un nuevo cine ambientado en la más solitaria carretera.

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