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[Reportaje] Fred Zinnemann, el austriaco realista

Hubo un instante en la Historia del Cine en el que se cruzaron tres nombres que darían demasiado juego al Séptimo Arte a partir de aquel momento. A finales de 1929 se reunían Robert Siodmak, Billy Wilder y Fred Zinnemann. Naturalmente, y gracias a su capacidad para ahondar en los sentimientos de los espectadores, quedaron en la cresta de la ola el genio de Wilder y el realismo que impuso a sus producciones la figura a la que hoy rendimos homenaje, Fred Zinnemann.

Aquellas tres mentes rodaron en 1930 un documental mudo llamado Los Hombres del Domingo, que retrataba la situación de los berlineses en un día festivo. Hoy es todo un documento de carácter histórico que recuerda cómo vivían los alemanes antes de la hecatombe que se les avecinó cuando Adolf Hitler tomó el poder del país.

Fred Zinnemann comenzó en el cine, como se suele decir, con mal pie. Cuentan que participó como extra en el rodaje de Sin Novedad en el Frente, dirigida por el gran Lewis Milestone. Sin todavía finalizar la producción, el futuro cineasta se dedicó a criticar al director de la película lo que le valió ser despedido y, por tanto, no aparecer acreditado en esta película rodada también en 1930. A partir de ese momento, comenzó una carrera imparable de una veintena de títulos en los que exploraba, de manera antagónica a su amigo y compañero Billy Wilder, las bondades y maldades del ser humano. Fred Zinnemann se caracterizó durante toda su trayectoria por utilizar el realismo como elemento básico para su cine.

Así rodó su primera película, la hoy desaparecida Redes, en 1934. Para ello emigró a México y, con actores no profesionales, rodó una trama que retrataba una revolución de pescadores contra su tiránico patrón, el cual no les pagaba los jornales al precio que se consideraba estipulado. Pese a que la película pasó sin pena ni gloria, 78 años después de rodarse también se considera un documento digno de estudio por su calidad audiovisual. Sin embargo, la primera película por la que se comenzó a considerar a Zinnemann como un director a tener en cuenta es La Séptima Cruz, protagonizada por Spencer Tracy en 1944. En ella, el cineasta trata el tema del nazismo desde la lejanía de su residencia en Estados Unidos.

Posteriormente, Fred Zinnemann sería el que daría la oportunidad de entrar por las puertas de la gloria del cine a dos actores considerados hoy como mitos. El primero de ellos, Montgomery Clift, debutó de la mano del director en Los Ángeles Perdidos, una película semi-documental en la que el actor realiza una de las interpretaciones de su carrera ayudando a un niño a buscar a su madre en pleno Holocausto. Zinnemann siempre tenía en estos años el objetivo de su cámara en criticar las penurias que el ascenso del nazismo había ocasionado en Alemania.

Por otro lado, descubrió al que hoy consideramos muchos como el mejor actor de la Historia del Cine. El joven Marlon Brando debutó con el director austriaco en Hombres, una cinta en la que interpretaba a un paralítico que jamás pierde la esperanza de recuperar su movilidad. De nuevo, el realismo quedaba patente en esta historia que analizaba la situación en la que volvían los soldados tras la Segunda Guerra Mundial, destruidos moral y físicamente. Para el rodaje de Hombres, coincidió con dos promotores del cine social de los años 50 como son el guionista Carl Foreman y el productor Stanley Kramer.

Por si fuera poco, a Fred Zinnemann también le dio tiempo de criticar la caza de brujas orquestada por el senador Joseph McCarthy en su película Solo Ante el Peligro, uno de los mejores western de la Historia del Cine y en la que se analiza minuciosamente la figura de la ley y las personas responsables de mantener el orden. Gary Cooper y Grace Kelly consiguen templar la tensión narrativa de una película tan ejemplar como inimitable.

A partir de este momento, la filmografía de Fred Zinnemann se tornaría algo más comercial. Su éxito al conseguir la estatuilla por De Aquí a la Eternidad abrió paso a uno de los narradores más envidiables que ha tenido el mundo del cine. Historia de Una Monja, Un Hombre Para la Eternidad, Chacal o Julia son algunos ejemplos de la capacidad de Zinnemann de trazar historias de ficción pero siempre con el revulsivo narrativo crítico que despertara las conciencias de los adormilados.

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