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[Análisis] Rage

Muchas de las fórmulas más actuales atraen por fusionar conceptos populares y darles otro enfoque. Lo importante al fin y al cabo es que entren por los ojos. Rage encendió los radares tan sólo al conocerse sus autores: id Software, creadores de Doom y Quake, junto a Bethesda Softworks. La conjunción con Bethesda y los primeros contenidos mostrados ya protagonizaron las primeras comparaciones con juegos como Fallout 3 o Borderlands. Desde ya se puede decir que se trata de meras similitudes físicas.

Y no es este el principal problema de Rage. El principal problema fue el resto de lanzamientos. Un juego está enormemente condicionado por lo que viene en las mismas fechas, no se pueden evitar las comparaciones, y hay que elegir entre numerosas ofertas. Rage salió a principios de octubre (el mismo día que Dark Souls) y se presentaba como una de las propuestas fuertes del mes. En cambio, la aceptación del producto ha quedado relegada a un segundo plano por mostrarnos unos contenidos algo pastosos y sosos en general.

La Tierra está hecha polvo

La historia de Rage nos convierte en un superviviente de la civilización terrícola, que despierta en un futuro desolado por un meteorito. El mundo es ahora un campo de juegos para varios clanes de bandidos y asesinos, pequeñas poblaciones y zonas atestadas de mutantes. Y ante este panorama, tendremos que convertirnos en un guerrero que se enfrente a todos los problemas que vayan surgiendo mientras escapamos de las garras de la Autoridad, el gobierno déspota que no dudaría ni un segundo en acabar con nosotros por nuestra procedencia.

De aquí al final ayudaremos a los diferentes habitantes del Yermo a través de misiones a superar las amenazas de bandidos y mutantes a cambio de dinero. Y para sobrevivir necesitaremos equiparnos con armas y munición, blindaje, vendas y artilugios con los que resistir a los enemigos. Eso sin olvidarnos de nuestro fiel vehículo de carreras, que nos servirá tanto en la pista como en la guerra abierta en el Yermo.

Un estilo ágil que mezcla varios géneros

A grandes rasgos, Rage es un juego de disparos en tercera persona y la mayoría de las misiones, tanto principales como secundarias, se apoyan en este sistema. Por suerte para el juego, su estilo ágil y dinámico en el control (contando con movimientos rápidos del eje preconfigurados) lo convierte en una oferta bastante más rápida de lo usual en estilos de mundo abierto. Aunque hay que señalar que lo de mundo abierto se puede inscribir sin problemas entre comillas.

En Rage contamos con una interfaz simplona y algo engorrosa (nos vemos obligados a pasar por todas las pestañas para volver a la anterior) que nos permitirá cambiar nuestras armas hasta llevar cuatro al mismo tiempo, pertrechos y artilugios que complementan a las armas de fuego. Se potencia a su vez cierta exploración para encontrar componentes con las que fabricar objetos, munición o chatarra para vender. Con el dinero obtenido podremos acudir a las tiendas para equiparnos bien y mejorar nuestra armadura o nuestras armas, sin que exista ningún sistema de subida de atributos o habilidades: puro shooter en primera persona.

Aparte encontraremos algunos minijuegos para ganar pasta extra en las principales ciudades, tales como las carreras de coches, el servicio de mensajería, apostar a las cartas, etc. Aportan variedad aunque en la mayoría de ocasiones tendremos que buscarlas concienzudamente por los escenarios.

De profesión, mercenario armado

Como se ha dicho antes, lo que predomina en Rage son las misiones de pegar balazos contra las ingentes fuerzas de los bandidos y mutantes. Contaremos con las típicas armas: pistola, escopeta, fusíl y franco más algunas más inusuales como una ballesta o un lanzacohetes. Cada arma tendrá varios tipos de munición diferentes que podremos comprar a medida que avanzamos en la historia, algunas versiones más poderosas de las normales y otras más específicas para una situación concreta. Además contaremos con artilugios, granadas o unos boomerangs llamados wingsticks que serán imprescindibles para abatir a enemigos rápidos en cuanto nos veamos desbordados o sin munición en la recámara. Por lo demás, será cuestión de preferencias que prefiramos acabar con los enemigos desde cerca o lejos, utilizando coches teledirigidos explosivos el fusil de francotirador afinando la puntería o sigilosamente gracias a la ballesta. La clave no está en como se haga mientras mantengas la salud y las reservas de munición. A las muy malas también contamos con un botón para golpear con la culata, pero su utilidad es más bien nula.

La inteligencia artificial de los enemigos no nos darán demasiados problemas en dificultad normal, aunque a veces no podremos evitar ser sorprendidos por mutantes que aparecen de la nada. Nos enfrentaremos a varias bandas con diferentes estilos de combate (algunos prefieren el cuerpo a cuerpo, otros disparar y otros emplear explosivos a distancia) y a algunos más resistentes y fuertes que otros, sin contar a los jefes, que poseerán su propia barra de vida y una estrategia concreta para reducirla (a veces).

Una visita limitada por los alrededores

Antes se mencionó que el mundo abierto de Rage lo era entre comillas. Y es así porque en realidad desde pronto tendrás la sensación de ir mucho de la mano de las misiones. El escenario principal conecta las diferentes poblaciones y “mazmorras” por carreteras y cañones muy encauzados, y en ningún momento sentirás que puedes recorrer los parajes por tí mismo, ni siquiera tendrás la necesidad de hacerlo. Es cierto que contaremos con muchas misiones secundarias de protección de caravanas o de recogida de objetos específicos, que suponen un soplo de aire fresco a los objetivos principales que consisten en acceder a la guarida de unos matones concretos (lugares que si son totalmente lineales) y limpiar el lugar. Por lo tanto, aunque se pueden hacer cosas libremente, como buscar la forma de acabar con unas cámaras de vigilancia con el coche o vencer a los vehículos de los bandidos, lo cierto es que iremos avanzando muy condicionados por los objetivos concretos y no por nuestro espíritu de aventuras, como podría ocurrir en un verdadero juego abierto.

Conclusiones

Rage es un buen juego, pero que cuenta con un fondo demasiado plano tanto en la cuestión de los personajes como en el recorrido de los escenarios. Los gráficos, uno de los grandes alicientes del título, no sorprenden tanto al menos en consolas y muchos detalles aparecen borrosos o se han cuidado poco, dañando el resultado final (si bien muchas texturas lucen de forma espectacular, como las rocas). La banda sonora no destaca demasiado y el sistema de guardado nos obliga a reescribir continuamente la partida a falta de autoguardado.

Y el modo online, poco explotado, puede reportar algunos buenos momentos en compañía, pero se mantiene en la línea básica sin mayor profundidad.

Una mezcla correcta de muchos estilos que ya conocemos y pocos elementos realmente originales, aunque conforma una interesante propuesta variada y entretenida.

 

Lo mejor

  • Los gráficos en general son espectaculares
  • La variedad de armas y artilugios con los que contamos
  • Las carreras y el manejo del vehículo
  • Un estilo de juego dinámico que reniega de viajes demasiado largos de un sitio a otro
  • Una buena duración cargada de misiones y minijuegos

Lo peor

  • Un mundo más limitado del que se esperaba
  • Falta de personalización para el personaje. Todas las mejoras se consiguen a base de compras
  • La planificación de las mazmorras, zonas cerradas y lineales.
  • Algunos fallos en las texturas

Nota: 80/100

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