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[SEFF'11] Nikita Mikhalkov y el cine ruso

 02/11/2011 12:00 |   Autor: Antonio Sánchez-Marrón |  Sin comentarios

El cine ruso no destaca en la actualidad por ser uno de los más punteros en el conjunto de lo que se ha dado en llamar “cine europeo”. En el Festival de Cine Europeo de Sevilla de este año se pretende dar a conocer una cinematografía muy especial y particular que viene dotada de las mejores enseñanzas de los que fueron pioneros de las más usuales técnicas que utilizamos hoy en día para hacer una película.

Cuando hablamos de cine ruso, se nos va la cabeza directamente a principios de siglo, a la época muda donde realizadores como Sergei Eisenstein, Lev Kuleshov, Grigori Kozintsev, Vsevolod Pudovkin o Dziga Vertov instauraron nuevos métodos de montaje, imagen, movimiento de cámara, tipología de planos así como la realización de un cine experimental pionero en la época.

Desde entonces, la potencia de Estados Unidos con las grandes superproducciones de las majors hizo que la mirada de todo el mundo se girara hacia Occidente donde se estaban desarrollando las películas más caras con los actores más prestigiosos que, al fin y al cabo, siempre serán más recordados que los anteriormente nombrados.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en Rusia no destacó un amplio número de realizadores y eran, en muchas ocasiones, equipos técnicos extranjeros los que llegaban a Moscú con intención de financiar obras, algunas veces, fastuosas y excesivamente épicas que luego fracasaban cuando se comercializaban en los mercados extranjeros. En este contexto se movió uno de los nombres más importantes de toda la cinematografía soviética que comenzó su carrera en 1962: Andrei Tarkovski. Un director que siempre se vio estrechamente vigilado por el Partido Comunista con el fin de intentar que siempre reflejara el ideario del partido y no la verdadera cara de la Unión. Si Stanley Kubrick hizo una obra de la magnitud de 2001: Una Odisea del Espacio, Tarkovski le dio a la Unión Soviética una de sus cintas más prestigiosas, Solaris, la respuesta del Este a los americanos. La Guerra Fría también había llegado al cine.

Con estos antecedentes, comienza su carrera un joven Nikita Mikhalkov, curiosamente trabajando en los estudios del propio Tarkovski que, a su vez, fue maestro de su hermano, Andrei Konchalovsky, mucho menos conocido que Mikhalkov gracias a sus aventuras dispersas en Hollywood como Tango y Cash junto a Kurt Russell y Sylvester Stallone. Mikhalkov permaneció fiel al país que le vio crecer y desarrolló su carrera al amparo de temas como la Revolución Rusa, la Segunda Guerra Mundial así como el largo gobierno de Stalin.

Tratado por unos como poeta del cine y odiado por los contrarios a sus amistades con Vladimir Putin, Mikhalkov es uno de los maestros del cine ruso y el máximo exponente de la cinematografía del Este en nuestros días. Hay quien dice incluso que domina con mano de hierro la Unión de Cineastas Rusos incluso llegándose a afirmar que ha habido amaño en la elección de la película que competirá en los Oscars por Rusia resultando ganador el propio Mikhalkov por una cinta que casi nadie ha visto en el mundo y con índices de taquilla paupérrimos en su país. Las excesivas subvenciones “estatales” que, presuntamente, ha recibido por parte del gobierno de Putin le han colocado como uno de los principales focos de atención de la cultura rusa. Además de su buen hacer como cineasta, con obras maestras como Quemado por el Sol, Ojos Negros, El Barbero de Siberia o 12, también es uno de los personajes más polémicos de la historia del cine europeo.

Nikita Mikhalkov siempre ha destacado por su férreo antiamericanismo condenando la “inteligencia” de los Estados Unidos para absorber a toda Europa en su pensamiento y enfrentándola a su ideario nacionalista alimentado por su amistad personal con el primer ministro ruso Vladimir Putin, al que ya ha manifestado su apoyo en las próximas elecciones por delante del actual presidente, Dmitri Medvedev.

En esta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla podremos disfrutar ampliamente de un total de seis películas del más internacional de los directores de la Rusia actual. Por un lado, y en orden cronológico, vamos a analizar cada una de ellas.

Urga, el Territorio del Amor (1991)

Una historia coproducida entre Rusia y Francia que está rodada en mongol, ruso y mandarín. La veremos el miércoles 9 de noviembre en la sala 20 de Nervión Plaza a las 16:15.

Quemado por el Sol (1994)

Una de las producciones más ambiciosas del cine ruso y ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, es una de las cintas más representativas del cine de Mikhalkov. Su proyección será el lunes 7 de noviembre en la sala 15 de Nervión Plaza a las 18:30.

El Barbero de Siberia (1998)

Coproducida entre Rusia, Francia, Italia y la República Checa. Tres horas de duración para una cinta que, para muchos, manipula la Rusia zarista. Podremos disfrutarla el domingo 6 de noviembre en la sala 18 de Nervión Plaza a las 22:15.

12 (2007)

Adaptación libre de la película de Sidney Lumet 12 Hombres Sin Piedad, transporta la historia al conflicto ruso-checheno. Se proyectará el viernes 4 de noviembre en la sala 18 de Nervión Plaza a las 18:15.

Quemado por el Sol: Éxodo (2010)

Segunda parte de la exitosa Quemado por el Sol con una duración de tres horas. Se proyectará el martes 8 de noviembre a las 16:00 en la sala 20 de Nervión Plaza.

Quemado por el Sol: Ciudadela (2011)

La polémica en la Unión de Cineastas Rusos llega a Sevilla. La película que competirá por Rusia en los próximos Oscars se podrá ver en una gala homenaje a Mikhalkov que se celebrará el jueves 10 de noviembre a las 22:00 en el Teatro Lope de Vega.



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