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[Reportaje] El cine de Pedro Almodóvar

 20/09/2011 12:00 |   Autor: Antonio Sánchez-Marrón |  Sin comentarios

Pa Negre, También la Lluvia, Balada Triste de Trompeta y La Piel Que Habito. Estos son los cuatro títulos con los que España competirá en la próxima edición de los premios EFA, la Academia del Cine Europeo. Desde NoSóloGeeks nos hemos propuesto dedicarles una retrospectiva a los cuatro directores para intentar conocerlos un poco mejor y vislumbrar los éxitos y los fracasos de sus carreras. Comenzaremos con el realizador de La Piel Que Habito, Pedro Almodóvar, el más internacional de todos nuestros realizadores. 30 años de profesión que trataremos en este reportaje.

Nacido entre los molinos que Miguel de Cervantes trajo a las tristes memorias de Don Quijote de la Mancha, en un pueblo llamado Calzada de Calatrava y en el año del señor de 1949, Pedro Almodóvar creció inmerso en una familia llena de mujeres que posteriormente plasmaría en la mayor parte de su filmografía, en la cual las féminas toman un papel preponderante en el desarrollo de las tramas.

En Cáceres estudió su enseñanza secundaria, entre los hábitos de los franciscanos y los salesianos, época en la cual comenzó a degustar su pasión por el cine y motivo de inspiración para la polémica La Mala Educación, un recuerdo de años de infancia que causó astillas en las mentes más conservadoras y que, desgraciadamente, permanece en la más absoluta actualidad.

La clausura de la Escuela de Cine de Madrid, donde Pedro quiso estudiar cuando decidió unirse al éxodo rural, le obligó a buscar trabajo en diferentes lugares de la capital española hasta que encontró un puesto de ordenanza en Telefónica. Durante sus periodos de nocturnidad, se introdujo en todo el movimiento de la llamada Movida Madrileña donde conoció a Carmen Maura y a Fabio McNamara, con el cual formó un grupo de glam-rock con notable éxito en su generación.

Todos estos antecedentes sirvieron para que comenzara a trabajar en El País o Diario 16 publicando relatos cortos y en revistas emergentes y con poca difusión como Star o El Víbora, donde creó un personaje digno de lo más profundo de la movida madrileña glam, Patty Diphusa. El travestismo, la feminidad manifiesta, la homosexualidad, la transexualidad y el arte de lo ambiguo hicieron que Pedro Almodóvar fuera uno de los personajes más importantes del nuevo Madrid de los años 80.

Con un presupuesto muy reducido, que rondaba el medio millón de pesetas, consiguió poner en marcha su primera película como director. Era el año 1980 y estamos ante Pepi, Luci, Bom y Otras Chicas del Montón. Previamente, Pedro ya había conocido las mieles del cine. Fernando Colomo le hizo debutar como actor en ¿Qué Hace Una Chica Como Tú en un Sitio Como Este? y trabajó con Pedro Olea en Un Hombre Llamado Flor de Otoño, ambas en 1978. Su primera película como realizador fue escrita durante su etapa en Telefónica y representa los términos ideológicos en los que se mueve el movimiento punk, recreado en la figura de la cantante Alaska. Pese a su floja técnica y el pobre resultado, la cinta fue tratada como todo un manifiesto de la Movida Madrileña y obtuvo un éxito considerable en aquella época reducido a aquel círculo especializado. Los que vemos la película desde fuera, creemos que es simplemente una “rareza” que alimentó los tópicos con los que Almodóvar ha tenido que enfrentarse a lo largo de su carrera.

Sus siguientes películas, Laberinto de Pasiones, Entre Tinieblas, ¿Qué He Hecho Yo Para Merecer Esto?, Matador y La Ley del Deseo son cintas en las que se refuerzan los temas entre los que Almodóvar se ha movido durante décadas. La homosexualidad, el travestismo, la deformidad de la realidad, la búsqueda de la fuerza ante la dureza de la vida o la venganza hacia los excesos de los religiosos son temáticas que han hecho que el director manchego tenga tantos fieles seguidores como amargos detractores. Almodóvar ha trabajado durante los años 80 con figuras del cine español como Carmen Maura, Eusebio Poncela, Cecilia Roth, Imanol Arias, Marisa Paredes o Amparo Soler Leal y ha descubierto a toda una legión de intérpretes como Miguel Molina, Miguel Bosé, Bibiana Fernández (arquetipo del tópico almodovariano) y el más importante de todos ellos, Antonio Banderas, el cual emigró a finales de los 80 a probar suerte al más difícil todavía: Hollywood.

Precisamente con Antonio Banderas le llegó el primer éxito al director. En 1988 dirigió Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios, la cual supuso el primer éxito de Almodóvar y le catapultó a la fama internacional. Sus 16 nominaciones a los Premios Goya y las nominaciones a Mejor Película Extranjera en los BAFTA, los Globos de Oro y los Oscar han hecho que Mujeres… sea una de las obras maestras del director manchego. Carmen Maura, Banderas, Julieta Serrano, Rossy de Palma, Maria Barranco o Guillermo Montesinos forman parte del reparto de una película tan histérica como inolvidable.

Al año siguiente, Átame hizo que Almodóvar cambiase el registro desde la comedia de sus primeros años hasta el drama psicológico y romántico que nos trae en esa cinta en la que sus dos actores protagonistas, Antonio Banderas y Victoria Abril, sentaron las bases del nuevo cine de Almodóvar. Mientras tanto, y a pesar de tener 15 nominaciones a los Goya y no llevarse ningún premio, el director seguía siendo la referencia de nuestro nuevo cine. Y por esta misma época, y viendo el éxito que conseguía cada película de Pedro, se comenzó a hablar de los deseos de todas las actrices españolas por conseguir ser “chica Almodóvar”.

La década de los 90 comenzó con las olvidables Tacones Lejanos, Kika, La Flor de mi Secreto o Carne Trémula, en la que otro de nuestros actores más internaciones, Javier Bardem, trabajaba como protagonista por primera y única vez con Pedro Almodóvar. Pero el punto de inflexión en la carrera del realizador estaría en Todo Sobre Mi Madre. Ganadora de todos los premios habidos y por haber en el mundo del cine, la película supone el primer cambio de localización del director desde Madrid a Barcelona y una espectacular banda sonora de Alberto Iglesias para complementar el perfecto libreto escrito por el director. El Oscar, el Globo de Oro y el BAFTA convirtieron a Todo Sobre Mi Madre en la película más importante de toda la filmografía de Pedro Almodóvar.

La posterior, pero no mejor, Hable Con Ella fue una experiencia algo más decepcionante. Sin embargo, el Oscar al mejor guión original encumbró a una obra muy personal donde Almodóvar volvía a rescatar lo más profundo del pensamiento de “lo español” para convertirlo en un guión cinematográfico, aunque no le saliera tan bien como con su anterior proyecto.

Entre La Mala Educación y Los Abrazos Rotos, películas de características mucho más simples que las más exitosas de su filmografía se encuentra Volver, otra demoledora fotografía de la vida en la España rural con “la” Raimunda (fantástica Penélope Cruz, en la que sin duda es su mejor película) y su madre, una Carmen Maura que volvía a trabajar con Pedro después de algunas desavenencias en el pasado, haciendo una de las mejores películas del cine español de la última década. Con Volver, el camino de Almodóvar se cruzó de nuevo con los Oscar encumbrando como actriz a la irregular Penélope Cruz donde no pasó de la nominación.

A partir de aquí, y en base a la empírica verdad de que Almodóvar es un tremendo director de actrices tenemos la premisa de que el cine almodovariano se basa fundamentalmente en impulsar el papel de las mujeres en una sociedad que las cree olvidadas. Donde la fuerza y el coraje son fundamentales para entender el desarrollo de la raza humana siempre con la mirada puesta en el papel de la mujer, valedora de los más grandes actos de la humanidad.

Con Todo Sobre Mi Madre comenzó la etapa más prolífica y más exitosa de toda su carrera. Comenzó a labrarse una reputación que le hizo convertirse en uno de los directores más respetados del cine español de los últimos tiempos junto a Álex de la Iglesia o Alejandro Amenábar. Si analizamos fríamente los primeros cinco minutos de sus películas, obtenemos una auténtica declaración de intenciones. Si hay alguien con capacidad suficiente para autodenominarse “ególatra” en el cine español, ese es Almodóvar. Aquel que no pone más que el nombre de su productora, dirigida por su hermano Agustín, y a continuación una leyenda que ya forma parte de la historia de nuestro cine: “Un Film de ALMODÓVAR”. Sin más, sin actores, sin nombre de pila. Sólo él ante el espectador.

La Piel Que Habito, como ya se hizo ver, es una cinta que renueva el cine de Pedro Almodóvar. Hay reminiscencias de cine francés, de Polanski, de Hitchcock. Pero es una de las mejores películas del cine español del último año y por ello merece estar tanto en los premios del Cine Europeo como entre las preseleccionadas para los Oscar. Consulte la crítica publicada en esta misma web en el siguiente enlace.

Los tópicos a los que nos tenía acostumbrados en sus primeros años de cine se fueron alejando paulatinamente hasta convertirse en absolutos retratos de aquello que se ha venido a denominar “lo español”. Desde Europa y la Academia del Cine Español se quiere premiar la labor de Almodóvar como director único e irrepetible.



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